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Liderazgo

Es notable como en los ambientes laborales de todos los rubros hay un factor común que se vuelve repetitivo: la búsqueda desesperada de líderes como si fueran la función más importante de las organizaciones a todo nivel.

¿Es así? ¿Es la función del líder más importante que la de los demás actores? A fin de mirar la práctica, aparentemente, se llega de decir “es una función, son todos importantes” pero aun así las búsquedas son insaciables y muy pocas están orientadas a la búsqueda de buenos valores humanos complementarios, indefectiblemente se termina poniendo al liderazgo como un valor, por lo tanto, dejo de ser una función y se convirtió en algo por lo cual aspirar.

ecientemente, el ex entrenador de los Houston Rockets y legendario jugador de los Boston Celtics Kevin McHale menciono a un medio especializado: “James Harden no es un líder” lo que provoco una rápida reacción del jugador en forma de insulto. ¿Es acaso un agravio ser el mejor anotador de un equipo y no por eso ser un líder? ¿Es una obligación ser líder? Aparentemente se está confundiendo la función del líder (figura operativa de tareas) con el de jefe (figura de autoridad y control).

El pasado campeonato de la NBA fue ganado con autoridad por los Golden State Warriors contra “Lebron James y los otros 4” (según referencia de un periodista calificado) ¿fue beneficioso para los Cavaliers tener un líder claro y nato como James en esta ocasión? No importa cuán habilidoso sea un jugador, nunca se comparara contra 12 jugadores liderados por el objetivo. Ejemplos históricos hay varios. El mismo Michael Jordan no pudo contra los solidos Detroit Pistons en los 80´s por sí solo. Pero este artículo no es sobre el tan mentado axioma: el equipo le gana a la individualidad, sino sobre la obsesión de la búsqueda de un líder y la incapacidad de algunos entrenadores a adaptarse a modelos nuevos que exigen hoy en día utilizar el concepto de Liderazgo Situacional, nacido en la psicología laboral (de la cual se desprende la psicología deportiva).

Un líder no siempre puede ejercer de líder en todo momento, el liderazgo situacional nace en esos momentos, cuando alguien inesperado o quizá “segundo al mando” toma las riendas y la responsabilidad que nadie quiere.

Como se sabe, el liderazgo es una función que implica eliminar los rangos internos de los jugadores y tomar las decisiones necesarias que inspiran al equipo a acompañarlo al objetivo. Sin embargo, este concepto muchas veces cae en desuso por el desgaste prolongado físico y mental del asignado líder por el equipo, demasiadas presiones no solo de sus compañeros sino de los medios crean expectativas innecesarias que limitan el potencial del jugador.

Un claro ejemplo es Kevin Garnett, el jugador de los Minnesota Timberwolves fue duramente criticado por no poder llevar a su equipo a instancias más decisivas (alcanzo las finales de conferencia una sola ocasión debido al armado de un equipo excepcional) y su derrota en duelos individuales con los grandes ala-pivots de la época como Duncan, Nowitzky y Webber. Sin embargo, la mejor etapa de Garnett la tuvo cuando fue traspasado a los Boston Celtics, allí, liberado de su función de “proto-lider” (ya que recaía en Paul Pierce) se vio su mejor juego y se transformó un jugador que anímicamente aporto mucho (una gran virtud suya) y elevo el juego defensivo del equipo. Ya no se esperó de en la definición de los partidos, por ende, fue un jugador mucho más efectivo. En otras palabras: no todos nacen y son criados como líderes y no deberían serlo. Es una mochila que se a veces se le da a un jugador por su habilidad técnica y atlética, sin embargo, es una habilidad mental y emocional.

El liderazgo no debería ser una aspiración ni una obligación, son herramientas que tienen todas las personas, solo que afloran en el momento indicado y bajo las circunstancias indicadas. La presión del medio es mucho más ligera si la tiene todo el equipo y no un jugador. Mas si ese jugador debe enfrentarse a un bloque perfectamente armónico de 12 jugadores y un técnico que respiran un solo aire y funcionan como un solo corazón.

Para evitar esto, el líder puede ser el equipo. ¿De qué manera se logra? Cada jugador debe saber que es un líder en el momento adecuado, sirve para esto mantener regímenes de entrenamiento unitarios y la utilización regular de situaciones de simulación donde participen todos los jugadores de la rotación, es necesario mantener también un recambio continuo y probar variables en los partidos de menor impacto para detectar bajo que circunstancias los jugadores sacan a flote sus cualidades de liderazgo:

  • Hay jugadores con una gran capacidad de liderazgo en los primeros momentos del partido, que sirven para ataques relámpago y producción inmediata de ofensiva (ej. Walter Herrmann)
  • Hay jugadores con una gran capacidad de liderazgo defensivo extensivo a todo el partido, que inspire a sus compañeros a notar que ningún rival ni jugador opositor es imparable (ej. Bruce Bowen)
  • Hay jugadores con una gran capacidad de liderazgo defensivo de corta duración que pueden cambiar el ritmo de un partido y el ánimo de los compañeros con múltiples paradas defensivas y acciones pequeñas (a veces al límite de la regla).
  • Hay jugadores con una gran capacidad de definir a ultimo segundo, sin que necesariamente sean las estrellas del equipo, al que se le suele dar la responsabilidad por cuestiones de autoridad interna (Steve Kerr, Robert Horry, Mario Ellie)
  • Hay jugadores con gran capacidad para involucrar a sus compañeros en el flujo emotivo del partido tanto dentro de la cancha como a la banca, esta función es usualmente dada a los veteranos de pocos minutos.
  • Líderes de vestuario, que establecen códigos de convivencia, ética de trabajo y pertenencia (Kevin Willis)
  • Líderes emocionales que ya estuvieron en las batallas más importantes, que traen seguridad y buenos consejos para la juventud.

Un verdadero equipo efectivo debe tener al menos uno de todos estos ejemplos, además de su jugador estrella, con el fin de no saturarlo y no darle responsabilidades que no debería tener, eso siempre se paga de forma negativa en la estrategia a largo plazo.


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