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Liderazgo-equipo-de-basquet

Las ideas que desarrollaré a continuación incluyen la búsqueda de pensar desde nuestro contexto Latinoamericano y más concretamente desde ciertas características de la identidad Argentina. Por lo tanto, es simplemente un recorte de un fenómeno mucho más amplio y desafiante que atraviesa y supera el mundo del deporte, que puede centrarse en los siguientes aspectos:

  • El rol del capitán a partir de la idealización de la super individualidad.
  • La autoridad como relación entre el ejercicio unilateral impuesto y el aprendizaje solidario.

¿Cómo elegir a un capitán dentro de un grupo? ¿Cómo reconocer la figura de un líder entre aparentes iguales desempeñando una tarea en común?

 

La humildad y la grandeza de estas preguntas iniciales, que no me pertenecen en esta oportunidad, nos brindan el marco desde dónde comenzar a pensar algo que no necesariamente vendrá dado de manera directa o explícita.

La capacidad de quién ejerza la función de Entrenador de un Equipo, constituye en sí mismo los valores que ese grupo de personas comienzan a forjar y compartir, mucho antes de siquiera jugar algún partido oficial dentro de las competencias.

Ese marco pone en juego la autoridad empática de prestarle atención a los demás integrantes de un grupo, más allá de las expectativas o necesidades propias, aun siendo las del entrenador que ponga en juego su visión de Equipo y consiguientemente su perfil de liderazgo.

Este acto de sacrificio individual puede comenzar a generar puentes entre los protagonistas, superando a la idea de los super players mesiánicos que, además de ser buenos desempañando el juego, deberían ser también caudillos aparentemente incuestionables.

El ejemplo de Messi en la actualidad es arrollador como depositario absoluto de expectativas, en el contexto de la selección Argentina de fútbol.

Afortunadamente cada disciplina deportiva tiene su especificidad, por lo tanto, no serán exactamente iguales los valores del Básquetbol, Fútbol, Vóley o el Hockey como tampoco sus objetivos a nivel formativo o de competencia, como por supuesto en qué lugar del mundo se realice.

¿Podrían éstas dimensiones ayudarnos a pensar la importancia de cada rol dentro de un equipo dejando de lado así las imaginarias categorías propias del ego y la indiferencia individualista?

Comprendo que tal vez mis palabras parezcan extremas, sin embargo, no aparecen para nada fuera de lo común, cuando luego de un aparente fracaso deportivo llevamos a los jugadores a las categorías de héroes o fracasados simplemente por un resultado deportivo, aspecto tristemente recurrente por ejemplo en los compulsivos cambios de técnicos a partir de sus despidos por resultados, como si esto fuera común entonces también en lo cotidiano, porque a “un médico se le muera un paciente, o un abogado pierda un juicio”.

¿Podría la psicología deportiva encontrar instancias de construcción de escenarios mas allá de las meras descripciones compulsivas?

Tal vez una de las principales características del factor humano de Latinoamérica sea su calidez, la empatía en su aprendizaje compartido, muchísimo más que un idioma en común o nuestras aparentes fronteras ilusorias, que lejos de ser limites que nos separen en la actualidad, por nuestra enorme riqueza cultural funcionan literalmente como puentes de Aprendizaje y Cooperación.

Las diversidades en sus orígenes y maneras de los equipos profesionales incluyen a las personas desde todas partes del mundo, que se brindan la oportunidad a sí mismos de crecer y a partir de allí, ayuda a todo el equipo de salir de su zona de confort, hacia el escenario donde lo colectivo puede atravesar lo individual.

Estos fenómenos trascienden a la marca individual de una persona, sea jugador o técnico, la figura idealizada imaginariamente de un super capitán, quizás nos quite la oportunidad de reconocer que cada rol asumido y presente en un equipo es importantísimo y al mismo tiempo distinto.

Afortunadamente el vértigo de la competencia y sobre todo de la convivencia dentro de un equipo a lo largo del tiempo son tan diferentes que, en cada momento, la necesidad de búsqueda de respuestas serán configuraciones donde las recetas de éxitos del pasado son experiencias importantes, pero no suficientes para los nuevos desafíos.

Los opuestos del ego y la indiferencia expuestos hasta ahora pueden ser atravesados por la Solidaridad y el Compromiso entre compañeros de Equipo.

Las personas que desempeñen roles que impliquen la responsabilidad de asumir la toma de decisiones en búsqueda del bien común pueden poner en juego instancias como la solidaridad y el compromiso entre pares. Aspecto más que desarrollados en la historia de nuestra comunidad Latinoamericana, presente originariamente tanto en nuestra identidad diversa como también inmensamente rica.

Tal vez parezca que no sea necesario contextualizar, hasta que nos brindemos la oportunidad de reconocer también la enorme diversidad que tenemos en nuestra Argentina, jugadores que se animan a salir de sus lugares de origen, viajando cientos de kilómetros, para poder desarrollar su potencial, mas allá de factores intervinientes como el desarraigo, posibles cambios de hábitos y costumbres, aspectos que no profundizare en esta ocasión, pero fundamentales en la comprensión del fenómeno.

Lo fascinante de esta oportunidad, es que luego estos mismos jugadores, volverán a viajar miles de kilómetros hacia otras culturas nuevas, siendo cada equipo después un ámbito de encuentro o simplemente de luchas por el ilusorio poder de adaptarse en las formas o razones impotentes mas allá de lo propio.

La autoridad como relación entre el ejercicio unilateral impuesto y el aprendizaje solidario.

El ejercicio de la trascendencia de lo parcial atraviesa ya los criterios propios, para darle lugar a lo colectivo como verbo inacabable, donde la posibilidad de Aprender con otros nos encuentra cooperando y asumiendo desafíos que solo pueden ser reconocidos y alcanzados de manera colectiva, incluyendo la tenacidad del humilde reconocimiento de lo falible e inacabado de lo propio.

El aprendizaje solidario puede transformar las aparentes y parciales alcances de creer que todo el tiempo debemos depositar en otros las decisiones y responsabilidades mas allá de lo lúdico y hermoso de toda actividad deportiva.

Michel Foucault expreso “… El poder no se posee, se ejerce. El poder es una relación: todos lo ejercemos y todos lo padecemos: Hay relaciones en donde ejercemos el poder, y relaciones en donde lo padecemos. E, incluso, en una misma relación, estamos en la posibilidad de ejercerlo y de padecerlo…”

En cada equipo o grupo, los líderes pueden y muchísimas veces lo logran mas allá de los resultados, construir puentes vitales que perduran en el tiempo como vínculos, incluyendo justamente lo distinto de cada jugador sea de tal o cual lugar del mapa.

En el presente desarrollo, planteo un escenario de búsqueda e investigación en los interrogantes que pueden llevar a cada entrenador, como también de cada uno de los líderes de los equipos al reconocerse como protagonistas mas allá de las capitanías, a pensar y construir sus propias hipótesis que incluyan aprendizajes y criterios propios de cada ámbito.

Jamás podría considerar que, con las relaciones expresadas hasta el momento en mi producción, tendrían el iluso objetivo de logro de agotar o circunscribir la enorme confluencia de disciplinas en estas ideas ensayadas a una única manera de ver las cosas.

El universo de las relaciones entre personas, como también en el deporte, la subjetividad y el cambio permanente son la regla y no la excepción, a modo simplemente de punto de partida.

A lo largo de nuestra historia pareciera que solamente los caudillos han podido imponerse, hasta que nos damos la oportunidad de reconocer que tal vez cada una de las personas que dentro y fuera de la cancha pudieron construir autoridad en un grupo, antes se tomaron el tiempo y el trabajo de darle lugar a la confianza y al conocimiento de sus pares y en esas dimensiones nuestro potencial deportivo y sobre todo cultural es infinito, no como expresión de deseo sino sobre todo como ADN HUMANO que trasciende todas las fronteras donde la autoridad es un emergente natural propio de cada actividad Humana y esto afortunadamente también incluye y trasciende a los Deportes.

 

Lic. Ricardo Ignacio González Longo


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