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Quizá por el título, al encontrar la frase “aprovechar la oportunidad” y “joven” uno puede llegar a creer que se trata de que los jóvenes aprovechen la oportunidad de jugar profesionalmente. Entiendo que la realidad marca lo contrario: los clubes y organismos deportivos son los que tienen que aprovechar la oportunidad de ese joven talento, de nutrirlo y llevarlo adelante.

Aunque no se diga, el deportista profesional tiene un detalle al que nadie se refiere hasta que sucede: abandonar el hogar, la vida pasada, familia y amigos para perseguir la vida del atleta que ya no considera el deporte un hobby sino un medio de vida. Este proceso solitario se llama Desarraigo, y a menudo, el abandono de los clubes para con los talentos jóvenes produce un cansancio emocional que termina por desaprovechar las capacidades del aspirante, cuyo mejor de los casos vuelve a su hogar sintiendo que ha fracasado, en el peor de los casos siguen en una espiral auto-destructiva, que termina por consumir la estima y confianza que sentía por jugar el juego.

Para el deporte nacional, es de extrema urgencia implementar políticas estables de atención y formación de los jóvenes profesionales, capacitarlos en la vida profesional, asistirlos ante el problema que es el desarraigo.

Debido a el discurso meritocrático que domina el deporte mundial (a menudo para avalar intereses comerciales) es común escuchar que sufrir desarraigo y crisis emocionales es “necesario” para formar al joven, “endurecerlos” con una serie de condicionantes que no son parte del deporte, que nadie le aviso que existían, que solo puede tomar contacto cuando ya está hecho el compromiso, y a las que acceden sin dar un consentimiento responsable.

El deporte profesional se convierte en este caso en un embudo, un filtro, por el cual solo pasan “elegidos” tomados a dedo por algún apego emocional, conveniencia o porque es un caso dorado de alguien que no solo tenía las condiciones físicas y técnicas, sino que hay que apostar a que tenga herramientas psicológicas, sociales, administrativas y conciencia de imagen que vengan de la cuna. Si alguien tiene todas esas condiciones, será el próximo Messi o Manu Ginobili.

Ahora, el planteo que se manifiesta en este texto no solo otorgar derechos (que ya de por sí sería muy bueno) sino también tiene un filo estratégico: una de las principales razones por las que el deporte argentino corre con 20 años de atraso de los otros deportes de vanguardia no es solo la estructura económica/política sino también la falta de planeamiento estratégico. Muchos deportistas en otros países más avanzados en temática de deporte incluyen a jugadores en programas gratuitos, interdisciplinarios y específicos a cada disciplina, porque entienden que una persona con problemas de conducta o falta de ética de trabajo es un jugador que aún tiene todo para mostrar, pero no está encontrando el cómo, pues esos programas están para brindar ese como, y ese jugador se vuelve a encontrar a sí mismo, como en casa, pero ahora, casa es cualquier punto del planeta, puede rendir de la misma manera en cualquier lado.

Ese jugador joven se convirtió en jugador profesional.

El que crea que un gran deportista “se hace solo” como quieren vender las propagandas, vive en una gran mentira. Una que está siendo manejada por otros, y si alguien puede cambiar mi conducta a través de un mensaje, puede cambiarme a mí. Por eso siempre recuerdo a todas las personas con las que trabajo que tengan mucho criterio sobre lo que escuchan, leen y consumen, porque le estamos dando un poder a otro para que altere lo que pienso y por ende altere lo que hago.

De no generarse medidas efectivas y sustentables para los deportistas nacionales, solo los elegidos sobrevivirán a las inclemencias del mercado del deporte profesional, dejando de lado a miles de jóvenes, nuestros hijos, no solo con la imposibilidad de intentarlo, sino con la confianza mermada y el constante recordatorio de que “no lo logro”.

El proceso del jugador “que vuelve” a casa y pierde su sentido de identidad es en la mayoría de los casos muy similar a lo denominado Stress Post-Traumático, padecimiento de aquellos que abandonaron su casa, fueron sometidos a intensas pruebas emocionales y psicológicas y vuelven convertidos en otras personas, este tipo de Stress es relacionado principalmente con los veteranos de guerra. Y aunque las medidas son muy diferentes, estructuralmente, el padecimiento es el mismo.

Cuidemos a nuestros hijos, hijas y todos los que participan del deporte. El desarraigo es un proceso doloroso, silencioso y que necesita acompañamiento. Dejar de lado a un joven porque no tiene una serie de condiciones psicológicas que no vienen al caso del juego es desaprovecharlo por completo.

Cuantos Messi y Ginobili hemos perdido por no cuidarlos… podríamos ser la potencia que soñábamos, pero nadie puede solo, hay que acompañarlos en este viaje, y si tienen que volver a casa, que lo hagan como se fueron, contentos.

 


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